Zaragoza me mata

Fernando Medrano Casabona

2016.

228 + planos páginas.

150

x 230 cms.

Libro

ISBN: 978-84-8465-514-5

Nº: 58

Zaragoza me mata es el nombre de un extraño bar al que Luis, estudiante universitario, acude un viernes por la noche después de que una atractiva joven a la que acaba de conocer por casualidad en un taxi le revele su existencia. Esa misma noche, Luis es testigo de la muerte de un anciano, tras presenciar su caída del balcón de un museo, y ya nada será lo mismo. A partir de entonces, se inicia un frenético recorrido con claros tintes cinematográficos de thriller por los bares y los palacios renacentistas de la ciudad vieja que desvelan sus secretos tan solo a aquel que se atreva a traspasar su umbral.

¿Hay más? Por supuesto: brutales asesinatos sin un autor aparente; un laberinto de pasadizos subterráneos que desembocan en una cripta en honor a Isis; un viejo profesor y un huidizo detective que se ofrecen a ayudar a nuestro protagonista en su investigación; un dibujo de Zaragoza del año 1563; unos misteriosos relieves esculpidos en la piedra; un controvertido proyecto urbanístico; estudiantes erasmus; una secta de jóvenes fanáticos; un grupo de seguidores de Erasmo perseguidos por la Inquisición…, y, en medio de todo ello, una historia de amor entre Luis y Nadine. Nada ni nadie son lo que parecen.

Al final, el plan ideado hace cuatro siglos cobra vida y se lleva a cabo hasta sus últimas consecuencias durante la noche de san Juan.

Zaragoza me mata es un viaje por la historia y el arte del siglo XVI lleno de suspense, narrado con mucho ritmo, múltiples sorpresas y giros inesperados que no dejan al lector un solo instante de respiro.

Nacido en Zaragoza en 1969, desde que terminó sus estudios universitarios en Empresariales, Fernando Medrano comenzó un periplo internacional que lo llevó, primero, a ampliar estudios en Alemania, donde comenzó su carrera profesional en el sector de la banca en la ciudad de Fráncfort. Continuó en Londres, otro de los grandes centros financieros, hasta que su espíritu inquieto le hizo darse cuenta de que le quedaba todavía mucho mundo por descubrir y había que darse prisa, así que decidió no perder ni un minuto y embarcarse en un viaje en el que recorrió dieciocho países en un año.