Voz de piedra se ciñe a un objeto contemplado –un castillo medieval- con la clara voluntad de cantarlo. La composición se construye sobre la pauta de una visita cultural o turística al Castillo de Loarre (Huesca, España), “el monumento cumbre del arte aragonés y una de las mejores fortalezas de Europa, sino la mejor” en palabras de Durán Gudiol, el gran estudioso del románico.
El Castillo -resultado del acoplamiento y perfecta imbricación de la naturaleza y de la obra humana- es, en Voz de piedra, un canto a la solidez, a la fortaleza, a la perfección, al tiempo que a la imaginación y al riesgo; una sugestiva invitación a la creativa, sólida y bella construcción de todo lo humano.
Voz de piedra
Carlos Garulo
