Como se dice en el prólogo, “Este libro rinde homenaje al pastor de hoy, de ayer y de siempre, a partir de la huella constructiva que estos hombres abnegados han dejado en el paisaje a través de los siglos. Los pastores fueron mucho más numerosos en el pasado y su papel fue preponderante y esencial en la economía de muchas comunidades locales. Por este motivo son tan abundantes los vestigios asociados al mundo pastoril: corrales, parideras, apriscos, rediles…, que salpican la geografía de nuestra provincia y de toda la España interior.
Las edificaciones pastoriles participan de la esencia de sus promotores. Del mismo modo que el de pastor es un oficio caracterizado por la sobriedad, humildad y sencillez de sus protagonistas, los elementos constructivos afines a esta ganadería se ajustan a esos mismos patrones. Se trata de construcciones sencillas y funcionales, que cumplen eficazmente su cometido de proteger a los seres que las habitarían de forma temporal o esporádica”.
