El primer «pensamiento» del libro ya nos pone sobre la pista de lo que vamos a seguir leyendo: «tarde de acuchillar palabras como si la vida fuera eterna» y a partir de allí podemos descubrir a un escritor-pedagógo, divertido, preocupado por Aragón, por el Real Zaragoza, por la educación, la infancia, la ternura o sus siempre bien amados tomates secos de su Caspe natal. Para él, como explica, a fin de cuentas ha sido un juego
Libro nacido de los comentarios que su autor genera cada día en Twitter, la red social, que en principio, por lo que tiene de inmediata, de efímera y de encorsetada en los 140 caracteres, podría parecer reñida con el mundo del libro. La brevedad que exige, su necesidad de contención, no inaugura Twister un género literario, pero está potenciando algunos que ya existían como el aforismo, la greguería, el micropoema, el microrelato.
