En 1925, el escritor Kurt Tucholsky llegaba al País
Vasco continental, engrosando así la interminable lista de alemanes que hay
“entre los investigadores de Eskual Herria, tal y como los vascos llaman a su
país”. En la Baja Navarra encontrará que sus habitantes son “muy distintos del
resto de ciudadanos de Francia” y quedará fascinado con los bertsolaris y el
juego de pelota, también con la cantidad de guardias civiles y curas a este
lado de la muga y con la libertad de la que goza la mujer vasca. Su viaje por
tierras vascas se prolongaría durante semanas, para partir luego hacia el
macizo central y acabar en Perpiñán. Su mirada es crítica y mordaz; no idealiza
en absoluto lo que ve, no percibe la agonía de un pueblo, sí su vitalidad y,
tal vez, su anacronismo. A través de su pluma alegre y satírica, traza un libro
de viajes totalmente inusual para la época, divertido a la par que solemne, en
el que habla con frescura y humanidad de individuos corrientes, sancionando
ferozmente la autoridad del Estado, la Iglesia y la estupidez general imperante
en el mundo.
Incluye fotografías originales de la primera edición y
una extensa biografía del autor.
Kurt Tucholsky, 1890 Berlín (Alemania) – 1935 Gotteborg
(Suecia). Escritor y periodista, hombre de izquierdas,
inconformista y antimilitarista, su obra fue quemada por los nazis. Autor muy
leído en su tiempo y en la actualidad, en 1924 se acercó a Euskal Herria y
plasmó su experiencia viajera en el libro Ein Pyrenäenbuch (Un libro pirenaico,
Hamburgo, 1935). Se encuentra entre los más sobresalientes del periodo de
entreguerras, vivió la época imperial, la Gran Guerra y la República de Weimar,
con todos los trágicos episodios que allí se presentaron. Su obra ocupa siete
volúmenes de textos y poemas y el reconocimiento le viene dado no solo por la
crítica especializada, sino también por el público.
