La Ribagorza se vertebra en torno a sus ríos: el Ésera, la Isabana o Isábena y la Noguera Ribagorzana; ejes por donde tradicionalmente se han encauzado las relaciones socioeconómicas y culturales en este territorio agreste y quebrado por la naturaleza. Algunas antiguas villas, numerosos lugares y aldeas y multitud de mases y casales caracterizan además a esta comarca que, a pesar de la fuerte despoblación que sufrió a lo largo del siglo XX, ha sabido conservar un rico patrimonio natural, cultural y artístico: con montañas y bosques de gran belleza, parajes cargados de leyendas, dólmenes, castillos, ermitas, monasterios, pueblos de arquitectura singular…
