Para los personajes de Trescientos días de sol el mundo parece ser creado de nuevo cada día. Las doce historias que componen este libro podrían transcurrir simultáneamente, con personas que se cruzan entre las señales de tráfico y tratan de encajar en sus entornos sin que esto signifique para ellos una claudicación. Los doce relatos pueden leerse como variaciones musicales con un bajo continuo: el del delito o su posibilidad. Los protagonistas que van apareciendo lo sufren en algún momento, lo cometen o son testigos de él. Se trata de personajes solitarios que buscan el bien a la vez que conservan la costumbre de llevar una navaja en el bolsillo.
