Este trabajo nos demuestra que las malas llamadas fronteras lingüísticas no coinciden necesariamente con los límites políticos establecidos. Como es habitual en la historia de los idiomas, en Fabara los intercambios culturales y demográficos han sido la clave de la construcción de una lengua local. En los tres estudios que integran esta obra se aprecia que el favarol, deudor del catalán y con el río Matarraña como eje vertebrador, guarda parentesco con las lenguas de su entorno geográfico y no es, por lo tanto, una rara avis , sino uno de los elementos que integran la diversa realidad lingüística de la zona.
