Trasmundo de Goya

Edith Helman

2023.

456 páginas.

18.5

x 23 cms.

Libro

ISBN: 978-84-122263-8-6

La editorial Media Vaca ha publicado, en su colección Últimas lecturas, la obra de Edith Helman Trasmundo de Goya, que se publicó por vez primera en 1963 y es fruto del trabajo paciente y entusiasta llevado a cabo por la hispanista norteamericana Edith Helman a lo largo de más de una década. Se podría decir, sin exagerar, que es la obra de toda una vida, ya que la autora siguió realizando investigaciones sobre Goya mucho tiempo después de que el libro apareciera. El volumen, que se presenta en una edición bella y muy cuidada, se completa con numerosas reproducciones de dibujos y pinturas de Goya, más los 80 grabados de los Caprichos, de una primera edición de 1799, así como un apunte biográfico de la autora.

Edith Helman (como se recoge en el texto de Vicente Ferrer Azcoiti incluido en el volumen, nació en Boston, Massachusetts, Estados Unidos, el 19 de septiembre de 1905. Sus padres, inmigrantes judíos de origen ruso, se llamaban Kallman Fishtine y Rose Esther Fishtine. Tras su matrimonio con el abogado Bernard Helman, Edith adoptó el apellido de su esposo, con el que firmará, a partir de 1938, sus artículos y libros. La hispanista se encontraba en Madrid en julio de 1936. Ella misma lo cuenta en la introducción de este libro. Estaba interesada por la época de la Ilustración y por los ilustrados Jovellanos, Moratín y Cadalso, y solicitó becas de estudios que le permitieron investigar en archivos y bibliotecas españoles. Pedro Salinas, maestro y amigo, será una referencia fundamental para Helman, y se convertirá en un puente privilegiado a la vida cultural española: la que se dejaba ver por calles y cafés y la que vivía confinada en museos y bibliotecas. Es a la memoria de Salinas a quien la autora dedica su Trasmundo de Goya, que el poeta, fallecido en 1951, no llegó a conocer.

Tras haber estado varios años ausente de España, Edith Helman recibió, en el año 1949, una beca Alice Freeman Palmer, de la American Association of University Women. Aunque a lo largo de su vida académica había disfrutado de diversas ayudas, pudo tener algún efecto la carta de recomendación que le proporcionó su amigo Salinas. Gracias a la beca, Helman pudo asistir en Madrid a los cursos del segundo año del Instituto de Humanidades de Ortega y Gasset; concretamente, al que impartió el profesor y crítico de arte Enrique Lafuente Ferrari sobre Goya, que, tal como explica la autora en la nota previa del Trasmundo, resultó decisivo en la gestación de este libro. Aunque Trasmundo de Goya se publicó en Revista de Occidente, editorial fundada por Ortega, este no llegaría tampoco a ver el libro, ya que falleció en 1955.

El curso 1949-1950 Helman figura como directora del Instituto Internacional de Boston, en Madrid. Sus responsabilidades no le impidieron investigar en diferentes archivos y bibliotecas sobre los temas de su interés y relacionarse con escritores, profesores y estudiosos pertenecientes a grupos distintos con características comunes y múltiples relaciones entre ellos.

En una carta de Helman a Jorge Guillén, con objeto de felicitarle las navidades de 1958, encontramos la primera referencia a Trasmundo de Goya.

La vida profesional de Helman estuvo repartida entre sus compromisos con la universidad y las investigaciones destinadas a artículos y libros, que antes daba a conocer a los estudiantes en sus clases y conferencias. Seleccionó lecturas, preparó reseñas, realizó traducciones y fue una cuidadosa editora de textos. Para una edición académica de La zapatera prodigiosa, de Federico García Lorca, por ejemplo, sabemos que consultó a Salinas el uso de determinadas palabras; pidió ayuda a Guillén, y también a Salinas, para contactar con los herederos del poeta; encargó a Sánchez Cuesta los libros de Lorca que le faltaban (y los leyó todos), el retrato que le hizo Gregorio Prieto y los dibujos del mismo Prieto para un montaje de la obra en Londres. Son numerosos los ejemplos que acreditan su gran capacidad de trabajo y los testimonios que revelan que en su vida particular se conducía con idéntico rigor y diligencia que en los asuntos profesionales.

En junio de 1977, a propuesta de Lafuente Ferrari y otros dos académicos, Edith Helman fue nombrada académica correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Estados Unidos. Pertenecía a la Asociación Internacional de Hispanistas y era miembro de la Hispanic Society of America y de la American Academy of Arts and Sciences, pero debió de agradarle especialmente este reconocimiento. En parte, por el vínculo que el propio Goya tuvo con la institución, de la que llegó a ser director. También, por ser una de las pocas mujeres académicas, procedente, además, de un ámbito distinto del artístico y no perteneciente a la cultura «oficial».

Helman se trasladó definitivamente a la casa de campo de Rockport a finales de mayo de 1979. Sus últimas publicaciones académicas son traducciones de poemas de Salinas que hace a medias con Norma Farber. Edith Helman falleció en su casa de Rockport el 31 de marzo de 1994.

El libro Trasmundo de Goya, de Edith Helman, publicado por primera vez en 1963, constituye la referencia imprescindible para descubrir al Goya comprometido con las ideas de la Ilustración, así como las fuentes literarias que inspiraron la más universal de sus creaciones: la serie de grabados que recibió primero el nombre de Sueños y que hoy conocemos como Caprichos. Esta nueva edición, revisada y corregida, está ilustrada con las numerosas imágenes que la propia Helman seleccionó, y ofrece, reproducidas con el mayor cuidado, las ochenta estampas pertenecientes a una colección original de los Caprichos, contemporánea del artista.

Una de las principales virtudes de Trasmundo de Goya reside, a nuestro entender, en que se dirige a un público amplio y puede ser disfrutado por todo tipo de lectores, y no únicamente por los especialistas en arte o los incondicionales del artista. La propia autora, desde su nota preliminar, parece colocarse más bien en el lado de los lectores que en el de los profesores. Por esa razón, hemos preferido no ampliar el número de notas, de las que Helman no quiso abusar, y solamente se han rectificado puntualmente determinadas informaciones cuando lo hemos creído necesario. De acuerdo con ese criterio, se han mantenido las particularidades de la escritura en los fragmentos de los autores citados, que, en muchos casos, ya fueron actualizados por la autora o por los estudiosos que los incluyeron en sus obras de referencia. Sí se ha normalizado la ortografía y la puntuación de las explicaciones manuscritas de los Caprichos —cuyos originales resultan asequibles en versiones digitalizadas—, con el fin de favorecer la lectura y recuperar un ápice de la extrañeza que debieron de causar entre sus primeros lectores.

Las obras reproducidas, salvo un par de adiciones, son las mismas que seleccionó Helman para la edición original de su libro, aunque en esta ocasión se presentan en color, circunstancia que no se había dado antes. Algunas pinturas y dibujos reciben hoy nombres distintos de los que tuvieron sesenta años atrás, por lo que siempre que se han detectado ambiguedades en los títulos los hemos corregido para evitar confusiones. Como mayor novedad de esta edición, queremos destacar la colección de los Caprichos amablemente cedida por el Museo Helga de Alvear: una primera edición, contemporánea de Goya, que se reproduce por primera vez en forma de libro. Un comentario sobre esta colección de estampas y una semblanza de la autora, Edith Helman, cuya figura y trabajos merecen ser mejor conocidos, completan los contenidos del presente volumen.