Esta obra estudia de forma exhaustiva la toponimia de Uncastillo y de sus antiguos lugares vinculados, analizando el origen, evolución y significado de los nombres del territorio. A partir de documentación histórica, fuentes orales y análisis lingüístico, Marcelino Cortés reconstruye aspectos históricos, geográficos y culturales de la villa y su entorno. El libro combina rigor filológico y divulgación, mostrando cómo los topónimos conservan la memoria del paisaje, de las actividades tradicionales y de las distintas culturas que habitaron las Cinco Villas. Constituye además una importante aportación al estudio de la onomástica y de la historia local aragonesa.
