Decía Güllich que en la escalada el músculo más importante es el cerebro. ¿Cómo un escalador con los biceps de hierro pudo hacer tal afirmación? Parece claro que en determinados niveles deportivos sólo la conjunción de cuerpo y mente puede aportar los resultados deseados. La voluntad y la motivación son el motor de todo, y son independientes de la fuerza, el estado físico y la técnica. Muchas son las implicaciones de la Psicología en la escalada, un deporte complejo en el que prima por encima de todo el reto personal de saber hasta donde podemos llegar, en el que no hay rival, no se gana ni se pierde ni hay aplausos al llegar a la cadena, donde todo está regido y administrado por esa fuerza interior llamada motivación, voluntad de probar una y otra vez sin más premio que la satisfacción de haberlo dado todo.
