Cada año me sorprende más la calidad y la fantasía de los relatos que llegan hasta Sallent de Gállego, y me estimulan y me incitan a escribir, y me asombra que el realismo y el surrealismo puedan convivir con tanta armonía, como se advierte en este libro.
«…el relato es un espejo de un momento de la existencia, donde no sabes si ese momento está reflejado en la fidelidad de un espejo plano, o con la confusión de unos espejos llenos de zonas convexas y cóncavas. De cualquier manera, es un instante, un día, unas semanas o un retazo donde la fantasía y la lógica se alternan en esos huecos o en esas superficies que sobresalen…»
Palabras del prólogo de Luis del Val
