Una ciudad es algo más que un territorio caracterizado por el asentamiento humano, es un escenario de historias, de vivencias y siempre ha de ser un lugar de oportunidades.
La ciudad de Zaragoza, se caracteriza por su gran extensión territorial, la integración de culturas (romana, árabe, cristiana, mudéjar) a lo largo del tiempo y su estrecho vínculo con el paisaje y con áreas periurbanas donde conectan naturaleza, tradición y comunidad.
Porque hace décadas la expansión de Zaragoza derivó en su crecimiento hacia un nuevo horizonte, alcanzando esos lugares donde los barrios rurales conservaban la esencia de nuestra tierra: en los miradores de Alfocea, atalaya del río Ebro; en la huerta de Garrapinillos, trabajada con paciencia y usanza heredada; en los galachos de Juslibol, cobijo de la naturaleza; en la ribera de Montañana, arrullada por el murmullo del agua; en el latir cristalino que acompaña a Monzalbarba; en el curso del agua por las acequias de Movera; en la sombra del sotobosque de Peñaflor, y en la estepa inmensa
de Torrecilla de Valmadrid, que enseñaba la belleza de lo árido. Más allá, en el monasterio de La Cartuja Baja, aguardando silencios centenarios; en San Juan de Mozarrifar expresando el orgullo del trabajo en el campo; en la tradición militar de San Gregorio; en el cruce de caminos de la Venta del Olivar; en Casetas vibrando con el silbido de las locomotoras; y en Villarrapa, con la calma de sus labrantíos.
Pensar en la regeneración urbana en el contexto perirubano y de los barrios rurales es proyectar la revitalización en su expresión más amplia; es mirar hacia la ciudad del futuro, haciéndola más fuerte, y resiliente, siempre respetando su esencia y primando la calidad urbana.
Así, este libro es mucho más que una recopilación de reflexiones y proyectos. Es una invitación a mirar la ciudad desde otra perspectiva, a imaginar cómo los caminos, los barrios y los paisajes pueden coexistir y transformarse en espacios de encuentro, innovación y bienestar.
Coordinadores: Pablo de la Cal Nicolás , Raimundo Bambó Naya, Francisco Javier Monclús Fraga.
