Con este texto se inauguraba la X Feria del Libro Viejo y Antiguo de Zaragoza. Una edición con una tirada que se limita a doscientos ejemplares y que reciben aquellos que al solicitarlo “acrediten un inveterado amor al libro”, tal y como reza su colofón. En esta ocasión, Antón Castro ha leído el pregón, en el ha establecido su relación con el mundo del libro y de la obtención por su parte de los mismos desde edad temprana, siendo en la actualidad –y siempre– un elemento insustituible en su vida, y en el que habla de autores, librerías, y de su relación con el libro y su mundo.
