Repitan conmigo: ser elitista no es contraproducente, es necesario. Comer marisco con asiduidad es para unos pocos, al igual que leer literatura que requiera esfuerzo. Hay quien dice que al lector no hay que exigirle esfuerzo alguno a la hora de comprender lo que está leyendo. La avidez de nueva lengua es una clara señal de división entre alta y baja literatura (recurrente discusión que se tiene con periodistas de sucesos a los que no les vendría mal leer este libro, aprenderían que la lengua literaria no vale para escribir amarillismo). ¿Pero tan diferente es de la lengua de andar por casa? ¿Tan superior? digamos que es el mejor trampantojo para fijar un mensaje, seducir o incluso para ser feliz.
Ruby Fernández reseña «Por qué la literatura experimental…» de Ben Marcus
Ben Marcus (1967). Es profesor de literatura en la Universidad de Columbia, Nueva York. Ha publicado las novelas Notable American Women y El alfabeto de fuego, además de varios libros de relatos que merecieron la admiración de autores de la talla de Robert Coover, Lydia Davis o George Saunders: The Age of Wire and String, Leaving the Sea y el recientísimo Notes from the Fog.
