No había necesidad de mirarlo dos veces para percibir en su plenitud aquel rostro tan atípico, más cercano al de un aguilucho que al de una persona normal y corriente. En su cara, todos los huesos pugnaban por hacerse notar, y algunos lo conseguían, aunque el que con mayor abundancia lograba sobresalir tanto en su largueza como en su indomable abultamiento era el apéndice nasal: ¡una prominente nariz propiamente quevedesca!.
Santiago Maestro Terraza es de Pastriz (Zaragoza). Profesor de Lengua y Literatura española y francesa se especializó también en Dirección artística en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza. Reside actualmente en Lleida.
