Como comenta la autora en el prólogo, “Lo que hace diferente a esta tierra (la de Ontiñena), resistente como las sabinas, igual a las heladas que a la sequía, es la lucha diaria de estos hombres y mujeres para conseguir el agua, construyendo excelentes balsas, levantando mases, algunos con sus corrales de ganado, que eran temporalmente sus segundos hogares.” De estos elementos, y de la cañada real, pasos de ganado, partidas del monte, el vedado, normas entre tierras y ganados, pastores, labradores, gastronomía, toponimia, plantas, creencias y supersticiones, y del paso de secano a regadío, además de la reproducción de documentación antigua, hablan las páginas elaboradas por Inma Ferrer, con las que obtuvo una ayuda a la edición en la convocatoria de 2015 del Premio Félix de Azara de la Diputación de Huesca.
