La relación entre la poesía y las matemáticas (entre la poesía y la ciencia, en general) ha sido una historia de aproximaciones y desencuentros, en la que tal vez pueda señalarse el Romanticismo como uno de los hitos más significativos: si un autor como Novalis comparte, sin problema, la vocación de poeta con su labor de ingeniero y su interés por la geología, un hijo de la literatura romántica como Poe condena a la ciencia por ser el principal agente del desencantamiento del mundo.
