En muchas ocasiones las formas nos son dadas e incluso pueden ser casuales, pero una vez que éstas han sido desencadenadas debe corregirse su trayectoria como lo haría un capitán de barco, como lo haría un orfebre, o el más modesto artesano. Porque la tarea del arquitecto, como aquí se pone de manifiesto, quizás ni siquiera sea ya la de producir nuevas formas sino de aprovechar las existentes, y refundarlas. Cargarlas de nuevo sentido, e imantarlas a base de mirarlas con nuevos ojos. Descubrir un verdadero y desconocido poder.
Coordinadores: Iñaki Bergera, Koldo Fernández, Ignacio Moreno y Fernando Tabuenca.
