La vida de Lola se desarrolla en su casa y en la escuela. Un día, jugando al fútbol, Lola tiene un accidente y se rompe una pierna. En el hospital le ponen una escayola y le dan un par de muletas. Algo en principio tan normal cambia la vida de Lola por completo. Lola llega a pensar que todos los maravillosos cambios se han producido gracias a su escayola y cuando se acerca la fecha de quitarla Lola se preocupa, no quiere que eso ocurra porque no sabe qué ocurrirá cuando no la lleve. ¡No me quiten la escayola! es ante todo un canto a la amistad, uno de los sentimientos que más necesitamos y que más debemos cuidar y compartir.
