De muy pocos ejecutores de justicia, vistos con una mezcla de repulsión y curiosidad, se han conservado sus semblanzas hasta llegar a la Revolución Francesa, donde Henry Sansón, nacido a la sombra de la guillotina, rompe al publicar sus memorias con el anonimato que la sociedad parecía imponer a sus compañeros de escalafón. Ahora, el murciano Salvador García Jiménez publica un estudio sobre verdugos españoles, entre los que ocupa varias páginas José González Irygoyen, verdugo de la Audiencia de Zaragoza durante 56 años. En su haber, 192 reos ajusticiados.
