Segunda entrega del diario de José Fernández Arroyo, continuación de Edelgard. Diario de un sueño (1948-1953). Este no es el diario de un triunfador, tampoco de un frustrado (ambas cosas serían inaguantables: insoportable leer el diario de un fracasado que culpa a los demás con resentimiento, más insoportable el de un triunfador absoluto si tal categoría existe), pues la vida de un hombre no mide su grandeza en el éxito ni en el triunfo, sino en la aceptación lúcida de los límites y en la gestión del fracaso.
