Una novela que el autor ambienta en el pueblo aragonés imaginario de Villar, en el que los protagonistas son Pedro, un joven profesor de Secundaria de mediados de los años ochenta, y Claudia, una adolescente alumna suya. Narra la historia del curso 1980/81 y describe el momento histórico de dos generaciones que coincidieron entonces; «la de los jóvenes profesores que, como yo, con veintitantos años tratábamos de cambiar los viejos hábitos, las viejas formas de enseñar y la vieja relación profesor y alumnos, y la de los estudiantes que estaban abiertos a todo, a montar clubes de lectura, obras de teatro y todo tipo de actividades que se salieran de lo habitual, buscando la colaboración y la complicidad de los profesores».
Detrás también hay una historia amorosa con muchos elementos autobiográficos «que a alguno provocará cierto escándalo», reconoce el autor, «aunque en este libro también reivindico, a través del personaje de la alumna, la necesidad de acabar con esa visión púdica de la libertad sexual de las mujeres».
La obra está escrita en cuatro voces, ambas pertenecientes a los dos protagonistas, en primera persona durante su presente y en segunda persona en forma de literatura epistolar. No es un formato convencional pero tampoco dificulta la lectura de la última novela de alguien que, por más atraído que se sienta por las ambientaciones rurales y por temas recurrentes en su obra, trata de reinventar la literatura en cada obra en la que estampa su firma.
