Este libro relata la historia de la comunidad de monjes que vivió en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña desde el año 1675, fecha en la que se trasladaron del viejo cenobio a la pradera de San Indalecio, hasta 1835, año de la desamortización del conjunto y exclaustración de los religiosos. La comunidad seguía la regla de San Benito, si bien, durante los siglos XVII y XVIII, estos religiosos se alejaron notablemente de la teoría benedictina. Los documentos que se han estudiado, han permitido reconstruir su vida y sus costumbres de las que se desprenden interesantes episodios.
