El autor en este libro nos ofrece un tratado de la felicidad en el que el centro vital lo constituyen el amor, la esperanza, la alegría, la escucha y el camino compartido. No existe anhelo de inmortalidad en el poeta que escribe los versos de este libro, sino la sana necesidad de amar y ser amado, de entregar esta herencia que es de valos incalculable, y es ahí donde radica su autenticidad, lo verdadero de su palabra poética.
