El Hogar Infantil de Calatayud y el Hogar Doz de Tarazona nacen a principios del siglo XIX con una clara vocación benéfica. En el de Calatayud se acogía a niños y niñas de primera infancia, hasta que con seis u ocho años volvían a Zaragoza. En el de Tarazona, durante el siglo XIX se atendieron partos y funcionó como Inclusa, y en el siglo XX se centró en la acogida de personas mayores y con diferentes capacidades.
