José María Ballestín Miguel y Antonio Tausiet se han encargado de seleccionar algo más de trescientas imágenes y redactar los textos inéditos que acompañan al libro. La publicación incluye una introducción general, tres capítulos referidos al sector industrial (Industria agroalimentaria, Industria del metal y química, Otras industrias) y otros tres al comercial (Comercio: finanzas y ferias, Comercio alimentario y hostelería, Otros comercios).
Zaragoza fue desde principios del siglo XX el principal polo industrial de la región, con el pionero sector de las harineras y azucareras seguido por empresas como Maquinista y Fundiciones del Ebro, La Zaragozana, Laguna de Rins, La Veneciana o Carde y Escoriaza. En la posguerra crecieron las factorías de camas metálicas y colchones como Pikolín o Flex, además de empresas como Saica, Tudor o Giesa. Primero los bancos y después la Caja de Ahorros tuvieron un papel importante en la financiación de estas actividades.
Respecto a la actividad comercial, su historia zaragozana en el siglo XX está centrada principalmente en el llamado pequeño comercio, con las tiendas o puestos de venta de mercaderías minoristas localizadas en el centro y en los barrios, incluyendo también bares, restaurantes y hoteles. El Mercado Central es un hito simbólico desde su establecimiento en 1903 y que afortunadamente perdura en nuestros días no sin haber pasado por situaciones muy complicadas. Los grandes centros comerciales surgieron y triunfaron hacia finales del siglo, lo que supuso un duro golpe para los pequeños comercios de la ciudad consolidada. Finalmente, se incluye una referencia a las exposiciones, ferias y muestras como reflejo del pulso industrial y comercial en la ciudad desde las celebradas a finales del siglo XIX hasta la actual Feria de Muestras.
