En 1964 un asesino en serie convirtió Zaragoza en el escalofriante escenario de sus horrendos crímenes. Mataba a sus víctimas clavándoles un punzón de matarife en el cuello, entre la tercera y la cuarta vértebras. Pero no conforme con tan solo darles muerte, también se llevaba sus ojos como sangriento trofeo. Podría habérsele conocido como el Coleccionista de ojos, pero pasó a la historia de la España más negra con el justo nombre de Matarife. Y ahora, más de medio siglo después, ha vuelto para recordar que nadie está a salvo de las garras del mal.
Ha tenido como única profesión la de escritor. Estudió derecho y realizó el servicio militar en Melilla. Ha sido galardonado con los principales premios literarios españoles en el ámbito de la Literatura Infantil y Juvenil, incluyendo el Premio Nacional y el Cervantes Chico.
