No es
sencillo ser una adolescente y menos si eres una chica terrestre en el siglo
XXIII. Elisa lo sabe bien. Como no ha sido buena estudiante, su padre, un
reconocido psicólogo cibernético, ha decidido enviarla durante las vacaciones
al colegio Gagarin, situado nada más y nada menos que en Marte. Evidentemente
así no era como pensaba pasar sus vacaciones. Sin embrago, contra todo pronóstico,
su estancia será de todo menos aburrida. Le esperan muchas sorpresas, nuevos
amigos y algunos descubrimientos que cambiarán su vida para siempre.
Mande a su hijo a Marte
Fernando Lalana
