En la doctrina constitucional actual, y también en el mundo político,ha cundido la preocupación por la reforma constitucional justamente cuando se acaban de cumplir los 40 años de régimen constitucional y tal vez en buena parte por tratarse de un año, el reciente 2018, de reflexión sobre nuestro régimen. El debate llega en buena hora pues, aun cuando no ha transcurrido tiempo excesivo para producirse una verdadera necesidad de reformas, sí se han producido en el último lustro cambios políticos de gran transcendencia constitucional que requieren de reflexión y de acuerdos que permitan mantener el pacto constituyente antes de que se produzcan graves desajustes entre el texto de 1978 y la realidad política y constitucional, en proceso de cambios.
