«Los Bañales» nos refrescan la noción de que el agua es elemento de interacción entre la civilización romana y la contemporánea; una confluencia de factores conduce a dicho reencuentro. El saber hidráulico de los romanos, sus aplicaciones y amplio trasfondo, despiertan un debate de actualidad.
El agua, uno de los bienes de la humanidad más preciados, fertiliza la tierra y sostiene la urbe que en ella se desarrolla. El baño, entre sus muchas medidas derivadas, fue no sólo una práctica de higiene sino un placer complejo, como celosamente guarda el conjunto arqueológico de «Los Bañales».
Asimismo, las condiciones de prosperidad se aprecian en la potencia de las elites municipales, siendo los monumentos funerarios como el de Los Atilios un claro exponente.
En los siglos IV y V la ocupación fue menos intensa, pero no por ello menos importante, como queda reflejado en el mausoleo de «La Sinagoga».
