En mayo de 1322 el infante Pedro recibió de su padre, Jaime II de Aragón, el condado de Ribagorza. Tras el acto de investidura, el nuevo conde ordenó que se realizase una minuciosa investigación de las rentas y los derechos que cobraría o ejercería sobre más de una treintena de villas y aldeas de esa comarca. El presente libro publica los resultados de aquellas pesquisas, según se recogen en un códice inédito custodiado en la catedral de Lérida.
