La Ley 49/1960, de 21 de julio, de Propiedad Horizontal, tal vez sea una de las normas de mayor trascendencia social y, desde luego, una de las que más afectan al individuo y a la familia, y más en un país como España con su desaforada “cultura de la propiedad” que ha caracterizado en los últimos tiempos el mercado inmobiliario español.
