El término municipal de Leciñena con 17,59 kilómetros cuadrados es tan amplio que en épocas anteriores, para realizar las labores del campo, era necesario pasar temporadas fuera de casa, estar de quedada. Para eso se construyeron diversas infraestructuras alejadas del pueblo como las casetas, aljibes o parideras, aprovechando balsas y balsetas.
Todo esto es lo que hay retratado en este libro, más que artísticamente, a modo de documentación para que quede reflejado lo que queda a día de hoy. También se puede ver algún “abrigo”, no todos, ya que son muchos, que servían para protegerse sobre todo del cierzo generalmente en viñas y olivares, algún pozo y algunas presas para controlar la bajada de agua de las tormentas.
