La Diputación de Huesca, institución interesada en la transmisión del rico patrimonio a las futuras generaciones, apuesta por el desarrollo del mismo premiando la labor de toda una serie de colectivos, empresas e instituciones y otorgando el galardón «Félix de Azara», a aquellos que han consagrado su vida y su trabajo a la conservación del medio natural.
Con el paso de los siglos, muchos de aquellos lugares se transformaron en pardinas, cuyas tierras continuaron siendo trabajadas por gentes que vivían en la soledad de la montaña, a cambio de extraer el fruto de sus pastos y labradíos.
Aquellos pardineros, procedentes mayoritariamente de Bailo, Paternoy, Longás, Salinas de Jaca, Villalangua, Santa María de la Peña, Ena o Centenero, siguieron conservando su forma de vida ancestral; hasta que la nueva sociedad industrial arrasó aquel mundo, borrándolo del paisaje y de nuestras mentes con tal ferocidad que parece que nunca hubiera existido.
Pero sí existió. Ésta es su historia»
