Fue en 1900, también, cuando un grupo de empresarios zaragozanos, que querían asegurar la incipiente industrialización de su ciudad con el carbón de Teruel, decidió fundar la Compañía de Minas y Ferrocarril de Utrillas (MFU).
La Primera Guerra Mundial hizo crecer el valor del lignito turolense, provocando la atención de algunos empresarios en busca de buenas inversiones, como se comprueba por la apertura de un buen número de pozos en las distintas cuencas y con la llegada de la Sociedad General Azucarera de España a Val de Ariño en 1920.
Durante los primeros años de la Guerra Civil las minas pasaron a formar parte de las colectividades, pero al acabar la experiencia revolucionaria en 1938 se volvieron a privatizar. El gobierno español –siguiendo la filosofía autárquica que practicó en posguerra– decidió asegurar una amplia explotación del carbón turolense expropiando buena parte de las minas particulares de Val de Ariño para que fueran explotadas por la empresa Nacional Calvo Sotelo (ENCASO), que se instaló en Andorra. El proyecto minero lo completaba ENCASO la construcción de una central térmica
en Escatrón y de un ferrocarril minero, el Andorra-Escatrón, inaugurados por Franco en 1953. Otra central térmica, propiedad de Eléctricas Reunidas de Zaragoza (ERZ), había entrado en funcionamiento el año anterior en Aliaga para quemar los carbones locales.
Pero la década siguiente supuso la caída en una crisis del sector al no resistir el carbón la competencia de los bajos precios petrolíferos. Situación de la que se saldría en los años setenta al revalorizarse el lignito a consecuencia de la crisis del petróleo iniciada en 1973 y a la construcción de las centrales térmicas de Escucha (1970) y de Andorra (1979), que sustituyeron a las obsoletas centrales de Escatrón y Aliaga, cerradas en los ochenta. La central térmica de Andorra fue construida por la Empresa Nacional de Electricidad (ENDESA), que se hizo cargo del grupo minero de ENCASO.
A mediados de los 80 y durante los 90 los efectos del Plan Energético Nacional, que contemplaba grandes recortes al carbón, se empezaron a notar y la producción fue cayendo paulatinamente. Proceso que se remató con la reestructuración del sector minero del Plan 1998-2005 de la Minería del Carbón, cuyos coletazos llegan hasta nuestros días, en que la minería del carbón agoniza tras los cierres de la mayor parte de las explotaciones y de la central de Escucha (2001), así como por la desaparición o retirada el sector minero de empresas como MFU y ENDESA.
