En Las margaritas no son inocentes ninguna de sus historias lo es. Unas son dramáticas, otras cómicas, pero todas tienen un trasfondo humano y perfilan unos tipos, unos caracteres que se reconocen fácilmente. Habla de la mujer y de las mujeres, pero no sólo de ellas y para ellas. Son relatos que se leen con facilidad, que todos entienden, sienten y recordarán después de haberlos leído. La autora sabe lo que cuenta y sabe contarlo.
