Desde la última glaciación, los humanos han progresado gracias a un clima estable y predecible. Nuestra generación, sin embargo, será la última que disfrutará de tales bondades climáticas. Harían bien los ciudadanos en prestar atención, nos dice Fred Pearce, porque lo que se avecina va a ser duro. El cambio climático no va a ser gradual. Nos hallamos a punto de precipitarnos por un abismo y especialmente incomprensible resulta la ceguera que caracteriza a la sociedad actual.
