La Alta Edad Media argaonesa, se caracteriza por la constante inquietud del hombre por el mas allá, por la salvación del alma, por seguir la tradición de los antepasados, siempre con apoyo papal y referencias bíblicas.
DIos esá presente en la vida cotidiana, y donde hay desvío, o abandono o relajación de los principios cristianos, los monarcas tratan de evitarlo con el ejercicio de su gran misericordia. se observa, en la documentación examinada, que se sienten como únicos responsables, de tal modo, que la mayor parte de las veces las donaciones o herencias de bienes muebles o inmuebles que recibe la iglesia o monasterio, proceden de su propio patrimonio.
La consolidación del cristianismo, siguió una trayectoria uniforme. El apoyo papal fue determinante para que la incipiente monarquía aragonesa se fortaleciera y consolidara, dejando para la posteridad no sólo la unión de los fieles cristianos, sino también la unión política, llamad a recoger nuevos y fructíferos éxitos.
En el fondo, el papado y la monarquía aragonesa, establecieron un pacto, término jurídico eminentemente aragonés, o si quiere un alianza, término más bíblico, en el que ambas insqituciones encontraron su mutuo entendimiento, apoyo, ayuda.
