Ficción histórica que se desarrolla en las cercanías de la ciudad aragonesa de Calatayud. Allí, dos pueblos invasores, procedentes del Este y del Oeste, luchan a muerte por el dominio de un terreno mágico y primordial: Armantes. La estructura de la novela, en capítulos de escasa extensión que combinan el tiempo presente con el pasado, muestra el hábito inmovilista de algunas culturas y el germen rebelde que late en el ser humano, siempre ante la presencia insinuante de la irrealidad cotidiana y, cómo no, del amor y la muerte, que giran sobre Armantes en círculos progresivos y, tras reflejarse en aquel paraje ensangrentado, señalan el camino hacia la verdadera libertad.
