En la cantidad de nombres a los que homenajea, Pedro alude a lo que estos le inspiran, pero a la vez mira a lo más profundo de su alma buscando la luz de la utopía, que puede no ser algo material. (Lenta es la noche/ en suceder monótono de horas) y la vida se va gestando en sus rutinas (Lento el espejo en las esquinas); no obstante, queda siempre la esperanza del sueño por realizar (la noche es una hoguera donde/ todo sueño nace/ muriendo toda quimera) y en el amor está la fuerza para buscar la eternidad del mar.
Emilio Ballesteros
