La Administración de Justicia quedó gravemente zarandeada por la sublevación de 1936 y por la Guerra Civil Española. En el verano de 1936 y por espacio de algunas semanas, la justicia de la República sin la fuerza se convirtió en impotente y, en sentido inverso, la fuerza sin la justicia en tiránica. El relato de este testigo directo, Galbe Loshuertos, fiscal republicano del Tribunal Supremo, muestra los intentos de encauzar la justicia por la difícil senda del respeto y la legalidad institucional en aquella coyuntura crítica.
