El vacío histórico e historiográfico es considerable. Se puede hablar, de una enorme desmemoria colectiva del conjunto de vecinos del Jiloca que ha silenciado o mejor, ha sepultado un periodo histórico trascendental para la comarca y para España. Se ha impuesto el olvido, la indiferencia, el no remover el pasado antes que sacarlo a la luz pública.
Por otra parte, a la II República le siguió una cruenta Guerra Civil (incivil), lo que favoreció y condujo a un rechazo visceral entre la población del Jiloca a todo lo que sonara a republicano. Esta asociación de dos hitos históricos, junto a la represión del bando franquista en los primeros meses de la sublevación militar de 1936 en pueblos del Jiloca (especialmente en Cella, Calamocha, Villarquemado o Monreal del Campo) que cayeron bajo el poder del ejército franquista, ha acentuado a lo largo de los años el repudio
hacia el régimen republicano y la ignorancia absoluta de los proyectos e ideas que bulleron entre 1931 y 1936.
