Para disfrutar de la ciudad de Jaca y de su entorno sólo es preciso tener un poco de tiempo y saber quedarse en silencio en cualquier lugar contemplando los monasterios de San Juan de la Peña y el Pirineo, o saber entrar en la catedral y quedarse en la penumbra deleitándose con su interior; disfrutar de su gastronomía o hacer un poco de deporte caminando, deslizándose con patines sobre hielo, y disfrutando de la inmensa riqueza espiritual y artística que se recibe si se recorre el Camino de Santiago que cruza el territorio. El viajero se dará cuenta de la suerte de estar en estos rincones.
