Las «impresiones de viaje» son un género literario que se desarrolló en España a partir del primer tercio del siglo xix hasta los años cuarenta del siglo xx. Nacido en Francia en 1833, esta modalidad fue usada por los viajeros románticos para expresar las sensaciones surgidas al contemplar un entorno natural. El análisis de las estéticas de lo sublime y de lo pintoresco ha sido el camino hacia la formulación de su base filosófica, es decir, la unión entre las «impresiones» captadas a través de los sentidos y su posterior proceso de idealización. Estas bases fueron el caldo de cultivo para autores como Gustavo Adolfo Bécquer, cuya prosa «de impresiones» se sitúa entre el apego a la tradición y el interés por la modernidad; Miguel de Unamuno, quien actualizó el género según los ideales de la ILE; y un joven Federico García Lorca, que, a las puertas de las corrientes vanguardistas, dio origen a unas «impresiones» aún muy apegadas a las pautas románticas.
Valeria Grancini, profesora de la Universidad de Zaragoza y trabaja habitualmente en la literatura de viaje, el Romanticismo europeo y la literatura española de los siglos xix y xx. Entre sus trabajos destacan La galería de figuras de cera de Benito Pérez Galdós: el retrato de la vida moderna, Benito Pérez Galdós como corresponsal de La Prensa de Buenos Aires (1884-1905): la crítica a través del retrato literario y Castilla en Poesías de Miguel de Unamuno (1907): el producto de unas impresiones de viaje. Es miembro del grupo de investigación «Laboratorio de Investigaciones Literarias Abisal Margen» y de la Sociedad de Literatura Española del Siglo xix. Ha participado en varios seminarios y congresos sobre el siglo xixy sus corrientes culturales.
