«El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha», escrito por Miguel Cervantes Saavedra, salió en 1605 a los campos de la literatura sin ninguna ilustración, tan solo con el sello del impresor Juan de la Cuesta.
En el siglo XVII las ilustraciones quedan reducidas a la portada, siendo hacia finales del citado siglo donde comienzan a aparecer grabados en el texto de los libros de «Don Quijote».
A lo largo del siglo XVIII serán varias las propuestas iconográficas del «Quijote», las ediciones qeu se hacen toman un carácter lujoso lo que hace que poco a poco pase la obra de ser una literatura popular a convertirse en un libro de culto, lejos de la lectura humorística y de entretenimiento que la vio nacer en 1605.
En el siglo XIX es cuando «El Quijote» comienza a leerse con gran número de ilustraciones, siendo las de destacar las realizadas po Gustave Doré.
El siglo XX verá triunfar la versión personal del ilustrador. A lo largo de los años de vida de «el Quijote» una cosa es cierta, que la ilustración de las aventuras quijotescas no conoce interrupciones ni fronteras: es una historia continua a la que se acercan los artistas y las corrientes pictóricas de cada momento. En el presente libro se ha querido disecar e ilustrar uno sólo de los personajes de «El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha», el de Sancho Panza, cosa harto difícil, ya que Sancho Panza y don Quijote forman una dualidad imposible de separar.
