Los cinco relatos incluidos en el libro enlazan con el marco argumental y la filosofía narrativa de Aventuras imposibles, la anterior obra del autor en esta misma colección (nº 31). Una y otra suponen un intento de inculcar sentimientos sociales a los jóvenes adolescentes –y también a los adultos– que consigan despertar el rechazo a la violencia y las actitudes positivas correspondientes a través del surrealismo fantástico. Las situaciones alternativamente alegres y tristes, con las que nos tropezamos repetidamente en nuestras vidas, sirven de marco para conseguir el objetivo de entretener enseñando.
