Libro no apto para quienes únicamente saben alimentarse con sándwiches de nocilla. Tampoco disfrutarán de él los satisfechos comedores de garbanzos. Este es un libro que no admite etiquetas o que admite muchas. La voz de Juan Luis Saldaña son aquí muchas voces, su estilo son unos cuantas estilos y su temática es múltiple y variada. El autor ha cogido una escopeta de feria y apunta a las dianas de todas las casetas; pero, si lo observas, verás que ahora está disparando también al tiovivo y a los autos de choque. No se ha vuelto loco, ni le falta criterio. No está buscando eso que llaman una voz personal. Ya la tiene. Lo que ocurre es que algunos sólo saben cantar una canción y Juan Luis Saldaña borda la jota indie.
