Ignacio Escuín abandona la poesía oscura -“no más versos oscuros ni en este papel ni en mi vida ni en mi cama”, como dice el propio autor- y presenta este poemario que bien parece una autobiografía. En una primera parte vemos la evolución existencial del poeta y como toma las riendas de su vida y se convierte en un hombre libre dueño de sus actos y de sus errores. En la segunda, La espera, los versos giran en torno a la muerte, al fallecimiento anunciado de una persona querida.
