Rebollares dorados, ríos de bloques, pinares sin fin, cañones fluviales, piquituertos, berrea otoñal, salinas medievales, musgos, cielos estrellados, dolinas, cañadas milenarias, nutrias, muérdago, muelas altivas, tordejas, ammonites, mariposa Apolo, abrigos prehistóricos, turberas, capillas, dehesas de sabina, lagunas, narcisos, páramos calcáreos, maitas, cantiles de rodeno, boletos, cultura trashumante, cascadas y todo lo que el observador sensible de la Naturaleza sepa descubrir en la sierra de Albarracín.
